
El pasado 18 de abril, el Seminario Diocesano de Cáceres acogió a los docentes de Religión Católica de la diócesis en una jornada organizada por la Delegación Diocesana de Enseñanza. El encuentro reunió a decenas de profesores con el objetivo de compartir experiencias, fortalecer la convivencia y renovar su compromiso con la educación.
Desde primera hora, el ambiente estuvo marcado por la cercanía y la alegría del reencuentro. Los pasillos del seminario se llenaron de conversaciones, abrazos y sonrisas que reflejaban el fuerte sentido de comunidad entre los asistentes, muchos de los cuales no coincidían desde hacía tiempo.

La jornada comenzó con un momento de oración que sirvió para centrar espiritualmente el encuentro. A continuación, tuvo lugar la primera ponencia, titulada “Enseñar con esperanza, según la hoja de ruta de León XIV”, impartida por Óscar Salgado Cepeda. Durante su intervención, destacó la importancia de entender la educación como un acto de amor orientado a la búsqueda de la verdad, subrayando el papel fundamental de la enseñanza religiosa dentro de la misión evangelizadora de la Iglesia.
Tras una pausa para el café, los asistentes continuaron compartiendo experiencias en un ambiente distendido que favoreció el intercambio de ideas y el fortalecimiento de vínculos. Uno de los momentos más simbólicos fue la fotografía de grupo en las escalinatas del seminario, reflejo del espíritu de unidad y fraternidad vivido durante la jornada.
Antes de la segunda ponencia, intervino Antonio Roura Javier, quien dirigió unas palabras cercanas y alentadoras a los docentes. En su intervención, adelantó aspectos sobre el futuro estatuto del profesorado de Religión, generando interés y esperanza entre los presentes.
La segunda ponencia corrió a cargo de Blanca Gil Juanes, quien abordó el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) aplicado a la clase de religión. A través de ejemplos prácticos, defendió la necesidad de una enseñanza inclusiva que atienda a la diversidad del alumnado sin renunciar a la identidad propia de la asignatura.
El encuentro concluyó con una oración final que permitió integrar lo vivido y renovar el compromiso educativo de los asistentes. Posteriormente, una comida fraterna puso el broche a la jornada en un ambiente cordial, reafirmando la alegría compartida de formar parte de una misma misión educativa.