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Alumnos en un instituto de Murcia en una imagen de archivo. /Vicente Vicéns/ AGM

Los docentes de Religión Católica de Secundaria han denunciado la modificación en el horario de Bachillerato con respecto a las clases de Religión. En contra de lo anunciado inicialmente, los alumnos de Bachillerato que escojan estudiar Religión, que no es obligatoria, tendrán 31 horas de clase. Quienes prefieran no hacerlo, no tendrán que cursar ninguna materia 'espejo' y tendrán 30 horas.

«Aprovechando el periodo no lectivo, con el alumnado ya matriculado en nuestra asignatura, en ausencia del profesorado y de los alumnos, así como, con el desconocimiento de las familias, han suprimido la obligatoriedad de permanecer a todo el alumnado de primero de Bachillerato las 31 horas establecidas, discriminando y cercenando el derecho de las familias y del alumnado para recibir una formación integral y cultural en igualdad con el resto de las materias», denuncia.

 

Para los docentes, «a partir de este viraje inesperado y sibilino, las jornadas laborales ya establecidas por los centros se van a ver modificadas a la baja, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo».

FUENTE: laverdad.es/murcia

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La Lomloe ofrece "atención educativa" a quienes no cursen Religión.

El Ministerio de Educación ha puesto de acuerdo a todas las partes por una vez. Aunque sea a la contra. Cada uno por sus razones, pero a nadie le gusta cómo ha quedado la asignatura de Religión y su (no) alternativa en la nueva ley de Educación, la Lomloe.

Unos, porque creen que la materia ha quedado relegada y está abocada a seguir perdiendo alumnado, como viene sucediendo en los últimos cursos hasta el actual récord (negativo) de estudiantes matriculados en la asignatura. Además, auguran, si se suma a la pérdida de horas implicará despidos de profesores.

Otros, porque no se haya aprovechado la nueva norma para sacarla de la escuela (o al menos del horario lectivo) y por la solución que se ha ofrecido para quienes escojan no matricularse en ella: no podrán dedicar ese tiempo a avanzar o repasar aspectos curriculares, pero tampoco puede ser una hora de nada. Comunidades autónomas y directores de colegios e institutos se devanan los sesos estos días analizando cómo piensan ocupar esas horas semanales para los cuatro millones de alumnos (la mitad, en la escuela pública) que no cursan la materia.

Eliminar la materia nunca fue una opción

A la hora de diseñar la nueva ley educativa, el Ministerio de Educación -que entonces comandaba Isabel Celaá- explicó que su intención era rebajar el peso de la asignatura. Sacarla de la escuela nunca estuvo sobre la mesa: España se comprometió a ofrecer estas enseñanzas en la escuela como parte del acuerdo educativo que firmó con la Santa Sede en 1979 y ese texto tiene el carácter de un tratado internacional. Esto es, en la jerarquía normativa solo está por debajo de la Constitución y prevalece sobre las leyes nacionales, incluidas las orgánicas, como es el caso de la Lomloe.

Educación optó entonces por desandar parte del camino que anduvo el exministro popular José Ignacio Wert en su Lomce y rebajar el peso de la materia a través de varias medidas. En la Lomloe la asignatura redujo su carga horaria mínima a una hora semanal (en Primaria esto supone quitarle un tercio de su tiempo), la materia deja de contar para la nota media y, además, no está previsto que tenga asignatura alternativa para quien no la elija.

Y aquí surgió el problema: ¿qué va a hacer el alumnado que no la curse? No pueden avanzar en contenidos de otras materias porque supondría un agravio comparativo para sus compañeros de Religión.

En un principio, Educación deslizó la idea de que la materia se pondría a primera o última hora para que estos estudiantes pudieran irse antes o entrar más tarde. Pero no pasó de idea, quizá para no enfrentarse con la Iglesia por la vía de establecer una alternativa a Religión demasiado atractiva para los jóvenes lo cual, deslizan algunos profesores, originaría quejas de los docentes de la materia, como ya ha sucedido en algún centro.

Finalmente, el currículo del ministerio dice en su disposición adicional primera que quien no se matricule en la materia tendrá que recibir “la debida atención educativa”, tanto en Primaria como en Secundaria, una alternativa que en sí misma dificulta la opción de que las comunidades autónomas, responsables últimas del detalle fino educativo, instruyan a los centros para que la pongan en uno de los extremos lectivos del día. Es lo que han insinuado, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana.

Que aprendan, pero no mucho

¿Y qué es esta “atención educativa”? Lo trata de especificar el currículo: “Esta atención se planificará y programará por los centros de modo que se dirijan al desarrollo de las competencias clave a través de la realización de proyectos significativos para el alumnado y de la resolución colaborativa de problemas, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad. En todo caso, las actividades propuestas irán dirigidas a reforzar los aspectos más transversales del currículo, favoreciendo la interdisciplinariedad y la conexión entre los diferentes saberes”. Y acaba matizando: “Las actividades a las que se refiere este apartado en ningún caso comportarán el aprendizaje de contenidos curriculares asociados al conocimiento del hecho religioso ni a cualquier área de la etapa”.

“Esta última frase desmiente todo lo anterior”, sostiene Toni Solano, director del IES Bovalar de Castellón. “¿Qué es contenido curricular?”, se pregunta. “Si los currículos son competenciales, no podemos hacer nada. Ni leer, porque estás estimulando la competencia comunicativa, con lo que estarías incurriendo en un fraude por dar algo curricular”, reflexiona.

A partir de aquí, Gobiernos regionales y responsables de los centros educativos se buscan la vida para encajar en esa fina línea de hacer, pero sin hacer. En la Comunitat Valenciana, explica Solano, les han “dado a entender” que si coincide con el principio o final del horario, el alumnado se podrá ausentar, pero no siempre será posible. “Eso en un centro pequeño igual se puede organizar, pero los centros grandes, con 15 o 20 grupos de Religión, no hay manera”, indica.

En Madrid no hay instrucciones, explica el presidente de la asociación de directores de centros públicos Adimad, Esteban Álvarez: “La pondremos donde caiga”. Castilla-La Mancha ha pedido a los centros que designen a un responsable para atender la “atención educativa”, sin concretar más en qué debe consistir, mientras Catalunya habla de “actividades cívicas y culturales”.

Mención especial merece Galicia, que ha creado una especia de asignatura alternativa (la Lomloe no prevé alternativa, pero la redacción final del texto tampoco la prohíbe) llamada Proxecto Competencial, en la que los centros trabajarán con los alumnos en el desarrollo de proyectos desde la fase inicial de la idea hasta la exposición.

También difiere entre comunidades el tratamiento que las distintas comunidades le están dando a la materia. La Lomloe ha reducido el tiempo de Religión a un mínimo de una hora semanal, pero algunos Gobiernos regionales utilizarán parte del tiempo que depende de ellos para aumentarla: lo harán Murcia, que le otorga una segunda hora semanal en todos los cursos de Secundaria o Madrid, que duplica la carga en 1º y 4º de la ESO, entre otras. Comunidades como Navarra, Catalunya, Galicia o Castilla-La Mancha, Cantabria o Asturias, por el contrario, han optado por quedarse con el mínimo de una hora semanal y repartir ese tiempo ganado entre otras materias. En Andalucía, la Junta anunció que reduciría la carga a una hora semanal en Primaria y Secundaria, pero se está echando para atrás tras las protestas del profesorado de Religión, que teme por sus puestos de trabajo.

En Castilla y León, o Religión o Segunda Lengua

Las soluciones elegidas por las comunidades van a generar situaciones dispares entre regiones. En Bachillerato, la mayoría de las comunidades ha optado –siempre según los borradores que han ido publicando o filtrando las administraciones autonómicas a falta de los textos oficiales– por seguir el camino del ministerio, que es básicamente el mismo que en Secundaria: atención educativa para el que no la quiera y en cualquier caso, se elija lo que se elija, sin contar para la media.

Pero hay otras, como por ejemplo Castilla y León, que ha incluido la materia como una más entre el bloque de optativas, de manera que el alumnado tendrá que decidir en 1º si cursa Religión o Cultura Científica o Segunda Lengua Extranjera y otras asignaturas en función de la modalidad elegida. En 2º el bloque de asignaturas en el que se ha incluido la Religión es más amplio aún.

Esto provoca disfunciones, según denuncia el abogado especializado en Derecho Eclesiástico y cofrade Paulino Fernández. “Para garantizar el principio de igualdad, las calificaciones obtenidas en Religión no contarán para la media”, empieza el jurista recordando lo que sostiene el Real Decreto de enseñanzas mínimas del Ministerio de Educación, disposición que ha recogido tal cual la Junta. “Las notas de Religión no, pero sí las de otras optativas [del mismo bloque]. ¿Cómo casa eso con la igualdad?”, se pregunta, y asegura que esta decisión “choca con el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales entre España y la Santa Sede”, que establece que la Religión se da “en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales” y que “el hecho de recibir o no la enseñanza religiosa no suponga discriminación alguna en la actividad escolar”.

FUENTE: eldiario.es

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Profesor y alumnos, durante una clase.

La asignatura ya no tendrá ‘espejo’ ni tampoco carga curricular

El Gobierno de Aragón sigue estudiando qué harán los alumnos (alrededor de 100.000 en todas las etapas educativas) que el próximo curso, cuando ya estén en marcha la Lomloe, no cursen la asignatura de religión. En septiembre, la asignatura ya no tendrá una materia alternativa y son las comunidades las que tienen que decidir qué es lo que harán los estudiantes. El Real Decreto señala que tiene que haber un espacio para que puedan realizar alguna actividad relacionada con la resolución de pacífica de conflictos, cooperación, autonomía , etcétera, señalan desde la consejería de Educación del Gobierno de Aragón, que sigue estudiando alternativas, sin haber tomado ninguna decisión.

Desde la Asociación Profesional de Profesores de Religión de Centros Estatales consideran que de la lectura de la Lomloe «no se puede concluir que la religión confesional no tendrá alternativa, sino que el ministerio no va a imponer a las comunidades autónomas una asignatura espejo puesto que son ellas las que tienen las competencias. Esto sería, para ellos, «contrario a la legislación».

 
 

Tanto la confesional como la no confesional, de acuerdo con la disposición adicional segunda de la Lomloe, ya que Cultura de las Religiones se imparte en Ceuta y Melilla, que no tienen competencias educativas. Esto es lo que se reguló, dicen desde la asociación, en la ESO, de la LOE de 2006, a pesar de que Historia y Cultura de las Religiones, asignatura espejo, no figuraba en la LOE.

Esa disposición adicional «tiene que aplicarse en todas las comunidades». Y en cuanto a la Debida Atención Educativa, se obliga a los centros a que elaboren una asignatura «optativa para educar al alumnado que no quiera religión», señalan.

Desde la asociación, se ha realizado a la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio una propuesta «basada en la legislación vigente», en la que señalan que al alternativa obligatoria a la asignatura de religión sería la de Cultura de las Religiones y ser ambas evaluables y computables. También podría presentarse como tercera alternativa Debida Atención Educativa, cuyo currículo debería ser elaborado por las comunidades autónomas.

Fuente: elperiodicodearagon.com

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Los alumnos que no escojan estudiar Religión no podrán irse a su casa

 Educación planifica, por primera vez, a la espera de las comunidades autónomas, lo que tendrán que hacer los alumnos que no cursen la materia

Aquellos alumnos que no elijan estudiar Religión no tendrán una hora perdida en el horario escolar, como ha venido ocurriendo en la práctica con la puesta en marcha con anteriores leyes educativas socialistas, ni se podrán ir a casa. El Ministerio de Educación y FP detalla expresamente, por primera vez, en comparación con la LOE, qué tendrán que hacer esos alumnos que no elijan estudiar la materia. «Tendrán la debida atención educativa» y los centros tendrán que hacer actividades que se centren en reforzar la autoestima del alumno, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad. «La atención se programará y planificará por los centros de modo que se dirijan al desarrollo de las competencias transversales a través de la realización de proyectos significativos y relevantes y de la resolución colaborativa de problemas reforzando la autoestima, la reflexión, y la responsabilidad», dice la disposición adicional primera del borrador del Real Decreto de Primaria y ESO.

 

Todo este trabajo se tendrá que «planificar y programar». De esta manera, los centros tendrán que desarrollar las competencias transversales «a través de la realización de proyectos significativos y relevantes».

La Religión no ha tenido asignatura espejo con los gobiernos socialistas, cosa que la Conferencia Episcopal siempre ha interpretado como una debilidad del sistema ya que, de alguna manera, entiende que puede contemplarse como una penalización a los niños que sí eligen estudiar la asignatura y un tiempo perdido para los que no la escogen.

No obstante la regulación que hace ahora el Ministerio de Pilar Alegría en la Lomloe supone un avance respecto a la LOE de Rodríguez Zapatero, que estableció varias opciones para los alumnos que no elegían Religión: estudiar Historia y Cultura de las Religiones o bien Medidas de atención educativa. La primera de las opciones, en la práctica, no se llegó a implantar en los centros y, la segunda, estaba vacía de contenido. Esa hora podía convertirse en un tiempo de estudio dirigido o bien una hora sin actividad. Con la nueva ley no se podrán dar contenidos curriculares que pudieran situar en desventaja a los que sí eligen estudiar la materia.

 

El temor ahora es que con la nueva ley educativa, esas actividades alternativas que se han propuesto al final queden en nada ya que el desarrollo queda en manos de las Comunidades autónomas, según la opinión de algunos expertos educativos, como Antonio Roura, director de la revista Religión y Escuela, que cree que «se ha perdido la oportunidad de avanzar en un pacto educativo de la clase de Religión que recoja un enfoque internacional».

Asignatura veleta

La Religión sigue siendo una asignatura veleta. Su peso en el sistema educativo varía dependiendo del signo político del Gobierno. Por eso, en la nueva ley educativa impulsada por el PSOE es una materia de oferta obligatoria en los centros escolares, pero no cuenta para hacer media ni para obtener beca, como ha venido ocurriendo históricamente con anteriores gobiernos socialistas.

El ministerio de Pilar Alegría habría planteado una ordenación académica endeble, de mínimos, aunque sin posibilidad de llevar a los tribunales porque no rompe los acuerdos Iglesia-Estado.

 

Los obispos ya expresaron en 2020 al Ministerio su voluntad de encontrar un encaje de la enseñanza de la religión menos conflictivo desde un enfoque más amplio, respetuoso con la diversidad religiosa, pero el Ministerio de Educación no fue receptivo a esta propuesta.

También esperaban que tuviera la misma carga lectiva con la LOE de Zapatero, que fijó en hora y media a la semana el tiempo dedicado a la asignatura de Religión, pero la ministra Pilar Alegría pretende que los alumnos de Primaria y Secundaria solo den una hora a la semana la materia, con el argumento de que se quiere dar más peso a otras asignaturas como Lengua, Matemáticas, Conocimiento del Medio y Educación Artística.

No obstante, dedicar una hora a esta materia a la semana sería más que lo que ya hacen algunas comunidades autónomas, como Canarias, Aragón, Asturias, Baleares, Valencia y La Rioja, donde los niños reciben 45 minutos, pero menos que en otras como Navarra, donde se imparten dos horas semanales, ya que la antigua ley Wert establecía un mínimo de 45 minutos de clase de Religión a la semana y un máximo de dos horas semanales.

 

Regular la atención educativa y aumentar la carga lectiva está ahora en manos de las diferentes comunidades autónomas.

Fuente: larazon.es

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El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, ha reclamado que se recupere la idea de un "área educativa de valores", en alusión a la de Sociedad, Cultura y Religión de la Ley de Calidad de la Educación (2002), en la que los alumnos debían elegir entre la opción religiosa y la no confesional.

"De otro modo, la educación en la religión y moral católica en las escuelas del Estado (públicas) es cosa de héroes, sobre todo en la ESO y, no digamos, en el Bachillerato", ha señalado Rouco durante el XI Congreso de Escuelas Católicas.

La implantación de la LOCE fue paralizada por el gobierno socialista en 2004 y la actual Ley Orgánica de Educación, de 2006, incluye la clase de religión confesional como voluntaria, pero ninguna alternativa que sea obligatoria para el alumno.

Ha indicado Rouco que el Estado tiene que garantizar el derecho universal de la educación para todos y que se ejerza en libertad como condición fundamental para que cobre toda su esencia.

Recordar esto en el momento presente de España es "oportuno y necesario", ha enfatizado.

Ha explicado que el derecho a la educación está asentado en la Constitución (artículo 27), pero "no ha sido reconocido ni desarrollado plenamente" en la legislación posterior.

"No de una forma suficiente, no de una forma satisfactoria, y es una tarea y una lección que hay que aprender y desarrollar en los años que viene", ha precisado.

Ha defendido una oferta educativa de iniciativa social, tanto cristiana como de otro tipo, para que los padres puedan satisfacer el derecho a que los hijos reciban la educación integral en centros con ideario propio, y que esto se pueda desarrollar "sin trabas", plenamente en igualdad de condiciones con los públicos.

Además, ha calificado el momento que vive España como "histórico", con "connotaciones muy precisas y próximas" al acontecimiento del domingo pasado, en relación con las elecciones generales.

Fuente: EFE

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