Padres (2)

La educación católica está cada vez más demandada. Nuevos colegios nacen cada año ante las peticiones que los padres, católicos y no católicos, realizan para que sus hijos reciban un tipo de enseñanza basada no sólo en la excelencia sino también en los valores. Y crece pese a los ataques provenientes de formaciones y administraciones de corte laicista que buscan eliminar estos centros.

Recientemente la Fundación Educatio Servanda, responsable de varios colegios católicos entre el que destaca el Juan Pablo II de Alcorcón, denunciado por el lobby LGTB amparándose en la ley aprobada por Cifuentes, ha publicado un manifiesto (que puede firmar aquí) dirigido a la clase política de cara a un pacto nacional en la educación.

El presidente de esta fundación, Juan Carlos Corvera, ha explicado a Religión en Libertadlos motivos que les ha llevado a realizar este manifiesto que supera ya las 30.000 firmas y en el que se pide una y otra vez que se respete la libertad de los padres. Y ya de paso en la entrevista analiza el papel que estos colegios deben tener en la sociedad actual, secularizada y relativista en buena parte, y que tiene enfrente a unos potentes enemigos que no se lo pondrán nada fácil a estos centros.

-¿Por qué publicar este manifiesto precisamente ahora?
-Es un momento en el que la educación necesita este pacto educativo, necesita esta unidad entre las fuerzas políticas para que la educación salga del escenario del conflicto político y se quede en el campo meramente educativo. Hasta ahora no ha sido posible, pero vemos con esperanza este marco político en el que se abre de negociación y entendimiento entre las fuerzas y pensamos que es un momento de esperanza para los padres y las familias.



-¿Qué pueden y qué deben aportar las escuelas católicas?
-Las escuelas católicas son unas escuelas con un ideario concreto que las familias eligen para sus hijos. Pero no tienen más que decir que otros colectivos o que otros idearios. Es un pacto en el que cada uno tiene que estar representado y tiene que ver protegidas sus libertades. No tenemos más que aportar que otros pero tampoco menos.

-Pero, ¿considera más necesaria que nunca la educación católica? 
-Para mí como católico es muy necesaria pero nosotros pedimos, y en el manifiesto se recoge, que lo nuclear es la capacidad de elección de las familias. Los padres somos los que tenemos la decisión última sobre la educación de nuestros hijos, un derecho que es primario e inalienable de la educación de nuestros hijos. Somos nosotros los que tenemos que elegir y para poder elegir tenemos que tener opciones de diferentes tipos de colegios.

-A grandes rasgos, ¿cuáles son los puntos centrales del manifiesto?
-Hay uno transversal y es que queremos poder elegir libremente en igualdad de oportunidades. Esto está reflejado en todos los puntos para que en ningún momento se tenga la tentación de que algún tipo de escuela por su ideario sea discriminada en cuanto a la posibilidad de elección con respecto a otras.

En los puntos lo que se hace es argumentar el por qué queremos seguir eligiendo en igualdad de oportunidades la escuela católicos, por sus valores pues la religión cristiana ha construido en gran medida junto a la filosofía griega y el derecho romano lo que son los valores de la sociedad occidental así como una serie de cuestiones que se reflejan en los puntos que confirman por qué nos parece importante que se pueda elegir esta educación.


El colegio Juan Pablo II de Alcorcón es una de las iniciativas llevadas a cabo por Educatio Servanda

-La libertad de educación de los padres es un derecho constitucional. ¿Es necesario recordar esa necesidad de que los padres son los que deben elegir esta educación?
-A mí me parece que sí, que lamentablemente debemos recordárselo a las autoridades y a los partidos políticos. A veces da la sensación de que algunas administraciones o algunos partidos se quieren arrogar el derecho de obligarnos a las familias a decidir qué tipo de educación tenemos que dar a nuestros hijos. A veces hay, a mi juicio, demasiadas injerencias en esta libertad de elección de las familias proponiendo programas o alternativas de obligado cumplimiento que colisionan frontalmente con los idearios de por ejemplo este colegio.

-Cada vez hay más centros católicos pero los prejuicios contra este tipo de educación se mantienen e incluso están aumentando. ¿Cómo se puede derribar este muro?
- Lo primero que tienen que hacer es preguntar a la gente que está en estos colegios. Según nuestra experiencia y la experiencia del sector, por supuesto, no todas las familias que eligen estos centros son católicas y hay algunas que son católicas que no practican. Hay un abanico muy amplio de familias que vienen a estos centros. Invitamos a las familias que son católicas pero también a las que no lo son pero que eligen esta educación por su excelencia académica, por sus valores o por otra serie de circunstancias  que no están relacionadas con los valores de la fe. Sin embargo, eligen estos centros y nosotros queremos que se respete tanto a los que lo elegimos por la fe como a los que lo eligen por otras cuestiones.

-¿Cómo gestionan que en un colegio católico haya un porcentaje no tan pequeño de no creyentes?
-Nosotros somos ante todo transparentes. Cuando las familias vienen a informarse sobre el centro se les explica cómo son nuestros colegios. Informamos a todas las familias de cuál es el ideario, de cómo es la parte académica y también la relacionada con del ideario. Tienen derecho a conocer la orientación de cómo queremos colaborar con ellos en la educación de sus hijos. Nos parece importante que lo conozcan y lo elijan.

Se hace una propuesta de formación acompañada de capellanes que son diocesanos. Diría que si hubiera alguna nota que pudiera caracterizarnos es que en nuestros centros la Religión no es una asignatura más sino que el hecho religioso se vive como la integración de todo el proyecto educativo.



-¿Qué papel deben tener los colegios católicos en la sociedad actual, azotada por la secularización y el relativismo?
-Juan Pablo II, nuestro patrón, dice que la especificidad de los colegios católicos es comunicar a Cristo y ese es el objetivo de la escuela católica en cuanto a su ideario además de que académicamente sea una propuesta formativa seria y que prepare a nuestros alumnos a enfrentarse al mundo laboral y universitario.

Que en cuanto a su conformación de valores sea una propuesta cristiana y una propuesta de presentar y cada vez más a los alumnos a Jesucristo, una figura de referencia para ellos. Que sea un modelo de hombre incluso para los que no tienen fe al que seguir por su atractivo como persona y es lo que creo que debemos hacer los colegios cristianos,presentar a Jesucristo a los que le conocen y a los que no.

Los colegios con un ideario católico claro y orgullosos de él tienen cada vez más demanda, ¿por qué cree que es así?
Esto es lo que estamos viviendo en nuestros centros. Hay una demanda de estos centros y una demanda de una propuesta que la gente llama de valores, a nosotros nos gusta más decir de virtudes pues los valores es mas externo a la persona y la virtud se da cuando la persona hace propio el valor.

Y esto es lo que cambia la sociedad, que las personas adquieran virtudes para que la sociedad florezca. Por eso yo creo que este mensaje es atractivo para los católicos y para los que no lo son, y en nuestros centros hay muchas familias que no son cristianas y entienden que la educación cristiana tiene un valor para sus hijos. Queremos decir a los políticos que nos gustaría, creemos que tenemos derecho, a que esta elección sea respetada y que se sigan protegiendo los derechos que ya aparecen en la Constitución.

Fuente: religionenlibertad.com

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Oración de los hijos por sus padres

http://www.churchforum.org/oracion-hijos-por-sus-padres.htm

Oración de los hijos por sus padres

Dios, concédeme comprender mejor a mis padres, y saber devolverles amor por amor.

Si yo no puedo amarlos como antes es que debo amarlos mas.

No ya como un niño que balbucea, sino como un hombre que sabe lo que tiene que decir, y que expresa su alma en un lenguaje dulce y fuerte.

Yo me acercaré a mi padre y a mi madre, que sufren por mí, y cuyo trabajo hasta ahora no he apreciado.

Esta noche diré y repetiré, con más comprensión que otras veces, la antigua oración de mi infancia:

Padre nuestro, que estás en los cielos, escucha a tus hijos. Te pedimos por nuestros padres.

Por medio de ellos nos lo diste todo, devuélveles todo el bien que nos han hecho.

Nos han dado la vida: consérvales la salud.

Nos han dado el alimento: dales el pan de cada día.

Nos han dado el vestido: que sus almas se hallen vestidas siempre de tus gracias.

Concédeles sobre la tierra la felicidad que se encuentra en servirte y amarte.

Y haz que podamos estar un día reunidos en el cielo. Amén

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