Baleares (3)

 Una niña apunta en la pizarra junto a una cruz

El Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJIB) ha anulado parcialmente el currículo de Educación Primaria aprobado por el anterior Govern de izquierdas. Aunque aquel texto ha sido sustituido por nuevas normativas, la sentencia fija un límite claro al margen autonómico: la asignatura de religión debe mantenerse como materia integrada en el currículo conforme a la normativa estatal.

El fallo, que estima parcialmente el recurso presentado por Escuela Católica y los obispados de Mallorca, Menorca y Eivissa, invalida el artículo 8 del decreto curricular -que no incluía la religión entre la relación de materias a cursar en la etapa de Primaria, quedando aquella regulada en una disposición adicional- y fuerza a la Administración a revisar cómo se configura la asignatura en los centros educativos. La resolución exige que su encaje normativo respete las condiciones fijadas por la legislación básica, lo que puede tener efectos en su organización dentro del horario escolar o en su tratamiento como asignatura.

 

Con todo, Escuela Católica ha anunciado que nuevas impugnaciones contra los textos educativos impulsados por el actual Ejecutivo del PP, al considerar que las modificaciones introducidas continúan sin ajustarse plenamente a la legislación vigente, tal como señala en un comunicado.

La Ley Orgánica de Educación (LOE) establece que la asignatura de religión debe ofertarse obligatoriamente en los centros y ser de elección voluntaria para el alumnado, en desarrollo del derecho de los padres a que sus hijos reciban formación religiosa conforme a sus convicciones. Este marco se apoya, en el caso de la religión católica, en el Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede de 1979, y se extiende a otras confesiones -como la islámica, la judía o la evangélica- a través de otros acuerdos. En todos los casos, la Administración educativa está obligada a facilitar su enseñanza cuando exista demanda suficiente, lo que refuerza el carácter garantizado -aunque no obligatorio- de estas materias dentro del sistema educativo.

Un precedente reciente en Secundaria

En Balears, la resolución del TSJIB no es un hecho aislado. Llega después de que la misma Sala ya cuestionara el currículo de Secundaria balear por motivos similares. En aquella sentencia, dictada en abril de 2025, la máxima instancia judicial de las islas concluía que la asignatura había quedado fuera del currículo real: aunque el texto la mencionaba en una disposición adicional, no la incluía entre las materias que el alumnado podía cursar.

 

Para los magistrados, no se trata de un detalle técnico, sino de una vulneración del marco legal. La Ley Orgánica de Educación (LOE), en su redacción vigente tras la LOMLOE, establece que la religión debe incluirse como área o materia, ser de oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para el alumnado. Esta previsión se remite, además, al Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede de 1979, que exige que la asignatura se imparta en condiciones equiparables al resto de disciplinas fundamentales.

La doctrina del Supremo y el Constitucional

La sentencia del TSJIB se apoya en varias resoluciones del Tribunal Supremo en las que avala el modelo educativo derivado de la LOMLOE, estableciendo que la asignatura de religión debe ofertarse obligatoriamente como materia, aunque su elección sea voluntaria y sin necesidad de una alternativa evaluable. En la misma línea, el Tribunal Constitucional, en su sentencia 34/2023, confirmó la constitucionalidad del sistema actual y subrayó que el marco legal garantiza tanto el derecho de las familias a la formación religiosa como el carácter no obligatorio de la asignatura. Esta jurisprudencia fija un equilibrio claro: permite a las administraciones educativas modular el tratamiento de la religión, pero no hasta el punto de eliminarla o vaciarla de su condición de materia dentro del currículo.

Según el TSJIB, el decreto balear incumplía estos requisitos al no integrarla como materia propiamente dicha, sino relegarla a una regulación secundaria que no garantiza su estatus académico. Aunque la sentencia se centra en un punto concreto del decreto, el conflicto es de fondo. Las entidades religiosas sostienen que la Administración ha tratado de reducir el peso de la asignatura en el sistema educativo, mientras que el Govern defendía que el decreto no excluía en ningún caso la enseñanza de la religión del sistema educativo. No en vano, la asignatura sí estaba contemplada en la norma a través de su inclusión en una disposición adicional -la cuarta-, en la que se regulaba su oferta y se preveía, además, una actividad alternativa para el alumnado que no optara por cursarla.

En esa línea, la Administración autonómica alegaba que la regulación impugnada no solo respetaba la legislación estatal, sino que prácticamente la reproducía. En concreto, defendía que el decreto se ajustaba tanto a la LOE como al Real Decreto 217/2022, que fija las enseñanzas mínimas de la ESO, incluyendo el modelo de oferta obligatoria de la asignatura y la organización de una atención educativa alternativa. El Ejecutivo también argumentaba que el diseño del currículo garantizaba el cumplimiento de la doctrina del Tribunal Supremo, al establecer que el alumnado debía cursar obligatoriamente una de las dos opciones: Religión o atención educativa. De este modo, según el Govern, se evitaba cualquier situación de discriminación y se aseguraba el equilibrio entre quienes elegían la asignatura y quienes no.

El Govern defiende su modelo

Además, el Ejecutivo autonómico defendía que el modelo adoptado respetaba los principios de igualdad y seguridad jurídica, al alinearse con resoluciones previas y con la normativa básica estatal. En este sentido, invocó la necesidad de mantener una interpretación coherente con otros pronunciamientos judiciales y con el marco educativo vigente, insistiendo en que el decreto no vaciaba de contenido la asignatura, sino que la integraba conforme a los criterios establecidos por la legislación.

El TSJIB rechaza de forma clara la tesis del Govern y considera insuficiente que la Religión aparezca únicamente en una disposición adicional. Para los magistrados, esa forma de regulación no garantiza que la asignatura tenga el estatus de materia dentro del currículo, tal y como exige la legislación estatal. La sentencia subraya que no basta con reconocer formalmente su existencia: debe figurar de manera expresa entre las asignaturas que el alumnado puede cursar.

 

Lejos de ser un caso aislado, el conflicto en Balears se inscribe en una oleada de litigios en distintas comunidades autónomas sobre el encaje de la asignatura de religión en el sistema educativo tras la LOMLOE. En territorios como Catalunya, Cantabria o Asturias, los tribunales han avalado modelos que reducen su peso académico -por ejemplo, evitando que compute en determinados procesos o estableciendo alternativas no evaluables-, al considerar que no vulneran la normativa estatal siempre que la materia siga existiendo como tal dentro del currículo.

La diferencia en el caso balear, según el TSJIB, es cualitativa: no se trata solo de una reducción de su relevancia, sino de una configuración que la deja sin encaje real como asignatura. Al no figurar en el listado de materias que el alumnado puede cursar, la religión queda, en la práctica, fuera del sistema de asignaturas, lo que -a juicio del tribunal- desborda el margen autonómico y vulnera la obligación legal de incluirla como área en condiciones equiparables al resto.

Fuente: eldiario.es

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Miembros de Rel-i-pública.

Rel-i-pública, la plataforma impulsada en Baleares para la defensa y promoción de la asignatura de Religión en el ámbito de la educación pública, ha presentado un manifiesto ante la Delegación de Gobierno balear para que se respete el derecho de padres y alumnos a escoger y cursar en condiciones esta materia. 

El documento, firmado por "entre 300 y 400 personas de derechas, izquierdas e incluso ateos", recoge que "el hecho religioso", al ser "una realidad antropológica consustancial a la persona", debe poder ser cursado en Religión por los alumnos como el resto de asignaturas, ya que "el desarrollo integral del alumno" y la "inteligencia espiritual" son competencias "exclusivas" de esta materia.

Trucos para desincentivar la asignatura de Religión

Actualmente, el 26% de los alumnos de escuelas públicas baleares cursa la asignatura de Religión, siguiendo una tendencia a la baja desde hace un lustro debido a las medidas que la legislación dirige contra esta asignatura.

Entre ellas, la portavoz de Rel-i-pública Margalida Canyelles destaca que la asignatura "no sea computable o que "se imparta a última hora mientras el resto de alumnos pueden marcharse", lo que "dificulta" el desarrollo "del niño, de los padres y de los derechos humanos".

Desde 2015, Baleares está gobernada por Francina Armengol, del PSOE, con consejeros de Podemos y el partido nacionalista de izquierdas Més. El consejero de Educación, Martí March, también es del PSOE. 

En contraste, la consejería de educación sí está promocionando la asignatura de religión islámica, que desde este curso ya se imparte en tres colegios y centros de educación primaria en Malllorca. Una profesora propuesta por la Comisión Islámica de España en Baleares imparte esta asignatura en los municipios de Lloseta y Ses Salines.

Con esta iniciativa, Rel-i-pública no solo recuerda que "se tiene que respetar la religión como materia", sino también "el derecho a poder elegirla".

Entre las peticiones recogidas por el documento presentado a la Delegación de Gobierno, se exige que "se dignifique de nuevo" la asignatura de Religión en la nueva ley educativa de la LOMLOE y su aplicación en Baleares; que el Estado y la nueva LOMLOE en las Islas "cumpla con su deber y sea humilde", y que se "deje de politizar" la educación de forma "irresponsable". También piden que se cumplan los Acuerdos de Cooperación entre las Confesiones religiosas y el Estado, estableciendo "puentes de diálogo respetuosos, creativos y competentes".

Intereses de control político y antirreligiosos

Canyelles valoró que la LOMLOE tiene "intereses puramente políticos e ideológicos de control, reaccionarios y antirreligiosos, que vulneran claramente los Derechos Humanos y Constitucionales".

El documento recoge además que esta ley "impone el laicismo como el único sistema de creencias en la educación". 

En este sentido, expresó que "ahora hay más intolerancia e ignorancia religiosa que nunca" debido al "menosprecio" ejercido por la educación pública a esta realidad.

Respecto a la Ley educativa balear, el documento apunta que "delimita y censura el acceso al conocimiento por puro interés ideológico".

Al presentar este documento, la intención de Rel-i-pública es que se lea en el Parlamento balear, "porque en los tiempos que corren no podemos encerrar a los niños en un conocimiento materialista". Canyelles, ha asegurado que "hay más conocimientos que tienen que saber" y que con el desprestigio de esta asignatura "estamos creando una discriminación y una ignorancia total".

La fe de una diputada que recibió clases de una religiosa

Las reivindicaciones de Rel-i-pública coinciden en el tiempo con una campaña de YouTube de la Conferencia Episcopal Española sobre laicos católicos que precisamente difunde el caso de una diputada del Parlamento balear, Asunción Pons (del PP), que también ha sido concejal del Ayuntamiento de Menorca y que, asegura el vídeo, nunca ha ocultado su fe católica

En dicha entrevista, la diputada recuerda de una forma "especial" a una religiosa que le dio clases durante su infancia, y que hoy es además de "un referente", su "mejor amiga".

Preguntada por la posibilidad de llevar la fe a su dedicación como política, considera que "sin duda" es viable, y  que le gusta "defender las ideas con firmeza".

"No debemos esconder nuestras convicciones: la solidaridad, la justicia, la defensa de la vida. Debemos mostrar sin miedo nuestro compromiso con la Iglesia y saber que en el Evangelio hallaremos soluciones de sentido común, soluciones de respeto y de dignidad para todas las personas", expresó.

Fuente: religionenlibertad.com

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Gloria Santiago

Unidas Podemos se ha quedado solo en su pretensión de eliminar la referencia a las religiones en la nueva ley de Educación de Balears. Tras unas negociaciones que se tornaron un tanto broncas, los morados no han conseguido el apoyo que buscaban de sus socios del Pacto. Ni el PSIB ni Més per Mallorca respaldan que la escuela pública sea «laica de verdad», como defienden desde las filas de Podemos.

Sin embargo, la formación morada se congratuló ayer de haber conseguido «en el último minuto» de las negociaciones que los socialistas acepten una enmienda a la ley para que el material escolar sea gratuito para las familias con menos recursos.

«La escuela pública tiene que estar libre de dogmas religiosos, libre de condicionantes», defiende Gloria Santiago en un nota de prensa. La vicepresidenta del Parlament y responsable de Educación de Unidas Podemos esgrime que lo consideran necesario para que los alumnos desarrollen «un espíritu crítico».

Por ello piden eliminar de la futura ley el texto correspondiente a la letra K del apartado 1 del artículo 3, que establece que el sistema educativo balear se rige por los siguientes principios generales: «La garantía del derecho que asiste a las familias para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones, según lo determina el artículo 27.3 de la Constitución Española y los acuerdos suscritos por el Estado español con las diferentes confesiones religiosas».

Al no contar con el apoyo de sus socios el Pacto, ha presentado una enmienda en solitario. Se tendrá que votar en el pleno, fuentes de la formación creen que este asunto traerá cola.

Lo que sí han conseguido los morados es que sus socios acepten incluir la gratuidad del material escolar para las familias vulnerables. Santiago afirma que es «un gran avance hacia la igualdad de oportunidades educativas en Balears». «A Unidas Podemos nos tendrán siempre trabajando para que estas sean unas islas más justas con su gente», añade.

"En el último minuto" consiguen que se asegure el material escolar gratuito para familias vulnerables

 

Los podemitas sostienen que han estado luchando desde el primer borrador de la ley para que incluya el material escolar gratuito «para quien no se lo puede permitir. Es una cuestión de justicia social que además se encuentra en los Acuerdos de Bellver», dice Santiago.

Unidas Podemos cree que la escuela pública debe ser un elemento igualador que garantice la igualdad de oportunidades «sin importar el lugar en el que hayas nacido».

En total, la formación ha presentado seis enmiendas, cinco aceptadas por los miembros de el Pacto. Están relacionadas con la inclusión de la memoria democrática en la defensa de los derechos humanos, el reconocimiento a la diversidad y los derechos LGTBI y para que la orientación escolar y profesional tenga en cuenta la personalidad y objetivos particulares de los estudiantes.

Fuente: diariodemallorca.es

 
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