La Construcción del primer Belén

 

La Construcción del primer Belén

 

Jesucristo, según el parecer de muchos santos teólogos, se hubiera encarnado también aunque el pecado original no hubiera existido.ER Además, como se puede asegurar que si Jesucristo no se hubiera encarnado, el hombre habría pecado, se puede decir que la Encarnación estaba en el plan de la creación en todo caso. El pecado original entró en el mundo a insidias de Lucifer, que envidioso de la suerte del hombre, con la soberbia humillada, quiso destruir el plan de Dios que le obligaba a adorar a un hombre del que debía recibir la fortaleza de su bienaventuranza cierta y eterna.

 

Pero aquellos que recibieron humildes la revelación primera, desde el Génesis al Apocalipsis, son ahora bienaventurados. El arcángel San Gabriel, patrono de las telecomunicaciones, tendría la misión de llevar a María el mensaje más trascendental de la historia. Dios es tan bueno que hasta nos permite imaginar cómo le encomendó el evangélico encargo.

 

Y el "¡Non serviam!" se oyó otra vez desde el infierno.

 

Pero a partir de aquel momento pueden inspirarse los Gunod y los Schubert y cantar avemarías, como nuestro inolvidable P. Antonio Massana, que llegaba a tener un Avemaría compuesta para cada día del mes de mayo. Si todas esas notas cristalizaran en el aire resultaría algo como la Anunciación de Fray Angélico, y si esa pintura saliera del cuadro sería como un delicado xilofón de porcelanas de Sévres y de Limonges que cantaría aquellas avemarías al percutir cualquiera de sus piezas.

 

Dios enseñó a los coros angélicos la cueva de Belén, con el niño envuelto en pañales y los pastores adorando. Aquellos que dijeron que no querrían ir a cantar el gloria en las alturas y las paces en la tierra fueron al infierno. Desde allí tramaron como pudieron el pecado original y la Pasión de Cristo y desde entonces el sufrimiento es ramillete de flores corredentoras y prenda de amor correspondido.

 

Pero volvamos al núcleo primitivo. El estallido se produce precisamente porque Dios y los ángeles imprimen su energía a aquel monstruoso y colosal conglomerado de materia confusa y vacía. Las inteligencias comienzan a mover aquella masa para modelar con ella el belén de la historia. Las tendencias que Dios ha impreso en la materia para que apetezca sus multiples posibilidades de realización ontológica, se complementan con el movimiento con el que agitan los ángeles la masa cósmica y se produce el ámbito ecológico de este mundo en que vivimos.

 

El espectáculo que quiero presentaros es algo colosal; es fuente de inspiración de artistas y pasmo de quienes lo consideran. Para dar idea de lo que quiero decir podríamos recordar aquellas escenas de la película «Fantasía» del inigualable Walt Disney, cuando describe cómo pudo ser el aspecto de la tierra en aquella época de la extinción de loa dinosaurios. Algunos reportajes filmados sobre la actividad volcánica, sobre todo de noche, o ciertas pinturas de arte cosmicista no dejan ver más que por una pequeña rendija algo de lo que se debe imaginar para una composición de lugar suficiente.

 

Platón en el Timeo tiene unas frases geniales que podemos concordar muy estrechamente, tanto con el Géneis como con el modelo cosmogónico corriente de la ciencia moderna. Dice Platón: 

"El mundo es el resultado de la acción combinada de la necesidad y de la inteligencia. La inteligencia dominó al punto a la necesidad consiguiendo persuadirla de que era necesario producir del modo más perfecto cuantas cosas nacían. La necesidad cedió a los sabios consejos de la inteligencia y, de este modo fué constituido este mundo desde su principio".TIMEO1

 

La lectura del Génesis resultaría placentera al mismo Platón, pues unos párrafos más abajo dice: 

"Invoquemos a la Divinidad, que nos ha guiado hasta aquí antes de proseguir, con objeto de que ella nos guíe en esta averiguación tan ardua y desacostumbrada, hacia doctrinas verosímiles, evitándonos consideraciones absurdas e incoherentes".TIMEO2

 

Sí, verdaderamente, como se está asegurando cada vez más entre los científicos que no tienen prejuicios antiteistas, no se hubiese llegado a la figura ecológica de este mundo, sin un gobierno providencial que llevase a la materia ciega, que es la que cumple las leyes fisicoquímicas «necesarias», a una disposición tal como la actual que permite la vida de esquimales cerca de los polos sin imposibilitar la población de la franja ecuatorial de nuestro globo.

 

 

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